Revista Literaria Periódico Cultural

4.8.2008 GMT

Serie Por Nuestros cerros/Cascada San Miguel Ospino Grupo Ekos Guacara

Paisaje montañoso parque Nacionale el Guache... Casa de bahareque vía Santa Lucia del Cerro

Camino de penetración vía Cascada San Miguel

Cascada San Miguel en verano

Puente Colgante

Brujita de Carnaval de Ospino

Carnaval de Ospino

Río Morador

Bosque desde la cascada San Miguel...

Elizabeth Zapata Ahijada Ospino...

Patricia la nieta...

Dario Alejandro el nieto

Serie / Caminando por nuestros cerros

Cascada Chorro San Miguel Ospino Estado Portuguesa.

Grupo Ekos Guacara.

Participantes 1

Los carnavales de Ospino, el pueblo ciudad, ubicado en la vía hacia Guanare en pleno llano occidental, que tiene una enorme iglesia colonial, calles largas y gente alegre, jovial y hospitalaria. Su actividad es agrícola por excelencia: café en sus cerros, ganado y siembras (maíz, sorgo, arroz, ajonjolí) en su llanura.

Posee un hermoso carnaval muy bien organizado; comparsas y carrozas, disfraces y mucha alegría amenizada con excelentes orquestas, que entusiasma al visitante para el disfrute de un carnaval sano y de calidad.

Y después de disfrutar unos días de carnaval de Ospino, nos decidimos ir a conocer a la cascada el Chorro San Miguel, ubicada a unos 28 kilómetros del pueblo, enclavada en el Parque Nacional el Guache.

El grupo estaba animado para ir, pero estas parranda de carnaval y el pase de tragos, impidió que los acompañantes se levantaran bien temprano para acompañarme en mi aventura, no estaban dispuestos a dejar la cama que cobijaba el ratón y el descanso de una noche de farra.

Decidí aventurarme yo solo, y me dirigí a la plaza a esperar un transporte para trasladarme a dicha cascada, pensando que el transporte para el cerro era muy fácil.

Pero sorpresa, el transporte es muy irregular y casi siempre para ir al sitio es con carro particular o de antemano contratar vehículos que lo lleven.

Yo no tenía ni lo uno ni lo otro, me decidí ir al sitio así fuera a rastras.

En una camioneta que iba con carga y varios pasajeros guindando en su tolva para el caserío Santa Lucía, le hice una seña, y hablé con el chofer, que por una módica suma me llevó junto con los otros acompañantes al caserío y más allá.

La mayoría de las veces estas camionetas llevan a los habitantes a los caseríos ubicados en los cerros, que, por la falta del transporte, suplen así las necesidades de la población.

Yo decidí ir lo más cerca posible a la cascada. Me comentaron que el caserío Santa Lucia del Cerro era lo más próximo y después, tendría que caminar hasta llegar, así que sin conocer me aventuré en esos cerros y a esa enorme montaña llena de sorpresas.

Dando tumbos en esa camioneta, llegamos al caserío Santa Lucia del Cerro, unas casitas coloradas y pintorescas, enclavadas en lo alto. Allí casi me bajo del vehículo pero el Sr. Francisco Linares, me comenta que espere, que un poco más adelante es mejor para mí y así caminaría mucho menos.

Y seguimos hasta el siguiente caserío, La Vega del Toco, allí el transporte terminó su recorrido bajándonos todos del vehículo y muy animados los compañeros de viaje que bajaban sus cargas, para dirigirse a sus sitios de trabajo.

El señor Francisco muy amablemente me acompañó un trecho, bajando conmigo en el camino de tierra hasta el río el toco, allí cruzándolo, me indica el camino a seguir.

“Continúe por el camino, sin desviarse, más adelante, encontrará algunos letreros que lo irán guiando, sígalos y en una hora más o menos, estará en los linderos del parque”.

Una hora llanera.

Empecé a caminar la cuesta subiendo por una serpenteante carretera de tierra pasando por hermosas fincas muy bien cuidadas sembradas de café. El paisaje es muy hermoso un colorido espectacular, verdes de diferentes tonos, y a pesar de ser verano, todo se veía con mucho frescor.

Después de caminar hora y media, vi los letreros y la valla hecha por el gobierno del estado Portuguesa que indica la proximidad del parque y de la cascada. A la entrada del parque, la foto del Chorro San miguel en pleno esplendor tomada en invierno cuando el agua baja en gran cantidad.

El parque está cuidado por lugareños, personas que viven muy cerca de la entrada y son muy amables en su trato, hasta me invitaron a pernoctar en su casa.

El parque tiene unos senderos marcados, guiados con barandas de bambú, un puente colgante que le faltan algunos tramos, se puede cruzar por él, todavía hay que caminar por este sendero marcado, subir unas cuantas cuestas y bajar otras, al llegar al río, se pierde el sendero hay subir entre rocas y el río para encontrarlo de nuevo y que te va llevando al final, cuando logras divisar el chorro, ya sabes que llegaste, el cansancio de la caminata desaparece. El chorro se distingue entre el bosque es de una vista sublime, singular y emocionante. Es encantador con un pozo esmeraldino y fresco que invita a zambullirse en sus aguas inmediatamente, como así lo hice.

En verano su caudal no es muy fuerte, baja el agua a capricho de la brisa, ora adherido y deslizándose por las rocas, ora como tenue lluvia, cambiando a su antojo.

De regreso por la misma vía me encontré con los niños Linares que venden unos sabrosos heladitos que saboreé con esmerada fruición calmando así mi sed y calor.

Un caluroso saludo al Sr. Francisco, amable persona que me indicó el camino, a los cariñosos niños que calmaron mi sed, a los gringos que al final me dieron la cola desde el caserío La Vega del Toco hasta el pueblo de Ospino, charlando amigablemente de nuestras aventuras por todo el camino

Un abrazo a todos ellos.

Rubén Patrizi

http://reporte2006.blogdiario.com/img/01FotoSaltoSnMiguel.jpg http://reporte2006.blogdiario.com/img/04FotoSaltoSnMiguel.jpg

Salto San Miguel (Ospino - Edo. Portuguesa - Venezuela) Foto: Alfredo Chaviel



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