Revista Literaria Periódico Cultural

Mayo, 2013

6.5.2013 GMT

de tuercas y motores / cuento.

*Por Celso H. Agretti . celsoagr@trcnet.com.ar

El taller del gordo, le decíamos. Todos lo conocían así. El taller y la casa de familia estaban casi lindantes a la nuestra, a no ser por un pequeño predio, con un elemental lavadero de vehículos. Ocupaban la esquina, aunque allí le agregaron en ese tiempo, dos columnas, una pequeña losa, como una visera, y un surtidor de naftas, que nunca tuvo una aplicación muy comercial. No más de un par de veces he visto cargar allí combustibles, a no más que un par de vehículos.
Eran tan pocos los autos y camiones que había entonces en el pueblo, y casi todos de los primeros modelos, hasta incluso la década de 1930. Aquellos de capota de lona y guardabarros acucharados. En la década del cuarenta el mundo estaba en la segunda gran guerra, y recién después del cuarenta y seis se vieron algunos nuevos. Eran escasos, modernos y aerodinámicos en comparación.
Eso trae que mucho trabajo no tendría un taller de entonces; pero también sucedía que había pocos, y los vehículos envejecían rápidamente en aquellos caminos de polvo, o huellones y barrizales, y cada tanto había que reacondicionarlos.
Tampoco el lavadero se ocupó más que alguna vez. Así que nosotros los chicos del vecindario, lo usábamos como patio de juegos, junto a la vereda de gramilla y la calle que de este lado no tenía cuneta, aprovechando que muy de cuando en cuando pasaba alguien.
Un primo de papá, había comprado, un camión "guerrero", un GM color verde oliva, rezago de la guerra, con tracción en las cuatro ruedas Los días de lluvia, en los que no se permitía transitar para no estropear las calles, pasaba frente a casa transitando por la otra vereda llenas de yuyos, dejando profundas huellas, desgarradas con las tremendas ruedas "pantaneras", en el barro blando.
Los gitanos, que siempre tenían camiones o autos para vender, rejuntados de partes y modelos, solían venir y ellos mismos trabajaban de mecánicos. Nosotros nos acercábamos curiosos y nos reíamos divertidos, de sus dichos y palabras extrañas.
Un ómnibus de media distancia comenzó parar en la esquina, teniéndola como terminal. Desde allí salía en sus dos o tres viajes semanales al norte de la provincia¸ todos caminos polvorientos y alejados. Nosotros jugábamos, los varones, pateando una pelota de cuero, que solía picar mal, porque la pelota no era del todo redonda, y el suelo y la cuneta, si bien playa, tampoco eran muy parejos. Nuestra práctica era patearla como venga, cuanto más alta o más lejos mejor, siempre que no pasara el tejido de enfrente. Una siesta pateábamos la pelota de ese modo, mientras el ómnibus permanecía ajeno en el centro de "la cancha", en espera de su partida. En uno de esos piques, voleé la pelota con todas mis fuerzas, alto, alto… La pelota giraba descentrada mientras venía cayendo, y cayó justo para romper el vidrio trasero con un espeluznante crujido y desparramo de vidrios.
Corrimos a refugiarnos, pero mi hermano ya "mayor", habló con el dueño y todo terminó felizmente.
Yo comencé a ir por las tardes a "ayudarle" al gordo. Lavaba las piezas que desarmaba, le alcanzaba una herramienta, o hacía algún mandado. Esas tardes pasaron a ser muy emocionantes, especialmente por una sobrina que asomaba igual que yo, a los once años; que usaba un prendedor con una margarita en el pelo, y tenía una mirada y una sonrisa que me erizaban la piel… En el barrio había otras chicas con las que éramos también compañeros y vecinos, muy bonitas; pero era ella la que me hacía sentir aquello. Era ella la que me aguardaba para ir a la escuela, esperándome frente a su casa hasta que yo salía, y entonces sentía sus pies de niña alcanzándome, y mirándonos nos sonreíamos, y podría jurar que flotábamos en nubes y estrellas, hasta cerca de la escuela de ella, donde nos separábamos. Al regreso solíamos encontrarnos en la plaza y volvíamos lentamente, flotando…, soñando. Casi no hablábamos, a veces sí, pero nos entendíamos con la mirada. A veces nos demorábamos un momento en un banco de la plaza, contándonos proyectos, o nimiedades; pero antes de llegar a casa nos separábamos. Era tan tímido que no hubiera soportado una pequeña burla de mis hermanos o de mis hermanas, y menos una mención de mi mamá. Después; el tiempo se encargó de desarmarlo todo, pero no pudo borrar ciertas huellas que se graban para siempre.
Así que esas tardes del taller fueron inolvidables.
El gordo, era un ropero, alto y grueso por todas partes. Era grueso su cuerpo, sus brazos, su cuello, su rostro; casi de niño, redondo y oscuro, nariz y orejas pequeñas, cabello muy enrulado y un minúsculo bigote ralo, mínimo, como hecho con un lápiz. Vestía siempre un mameluco, o jardinero azul, y camisa de mangas cortas. Era ceñudo, como de un enojo constante, aunque poco creíble; así hablaba a los gritos, "mandoneando", o mezclando estentóreas carcajadas. Para mí, entonces, tenía una edad indefinida, era un adulto, y además "era grandote", podría tener cincuenta, o cuarenta, como mi papá; pero después supe que no, que era muy joven, recién casado y con una beba.
Estaba armando su propio vehículo, mitad auto, mitad camioneta. En aquel entonces tenía el chasis, las ruedas sin guardabarros, el motor, y muy poco más. No tenía asiento y ponía un par de cajones con una manta para ir con su mujer a Reconquista, o hacer alguna compra. Marchaba después de muchos manijazos, ya que le faltaba el motor de arranque; y llenaba el taller de humo, atronando la calle, ya que casi no tenía escape. Salía sólo una o dos veces por semana, pero estaban casi toda la tarde afuera, dejándome alguna pequeña tarea, y Zuni venía a "ayudarme", pero nosotros sólo sabíamos reírnos divertidos de cualquier ocurrencia. Volaban aquellas horas y de golpe escuchábamos a lo lejos el inconfundible ruido del motor regresando por el fondo de la calle. Espiábamos asomándonos a la esquina, y los veíamos avanzar, como una estrambótica araña de dos cabezas, arrastrando un remolino de polvo blanco y humareda azul, brincando con los barquinazos de la calle…
Una tarde, en que el gordo optó por silbar partecitas de un chamamé, mezclando carcajadas y expresiones de su Goya natal, mientras desarmaba un carburador, de un camión roñoso, modelo del 35, que íbamos a desmantelar para reconstituirlo, incluyendo pintura completa; llegó un criollo en una alta jardinera de dos crujientes y esqueléticas ruedas, casi como el viejo y sufrido caballo blanco, que mostraba sus huesos tanto en el anca como en la cruz.
Ofrecía un motor de arranque "en buenas condiciones", que vaya a saber de donde lo habría obtenido el hombre, por sólo veinticinco pesos. Era barato. Y el gordo lo necesitaba como el agua para su "chatita", como él aseguraba que terminaría siendo. Nuevo, ni soñar. Aquella vez todo era usado. Todo tenía valor. Todo se vendía. Un guardabarros de auto, de bicicleta, el volante de una máquina de coser, un destapador de vino, una mecha, un bulón, lo que sea…
-Eso sí, lo podría traer la semana siguiente…,- Porque no lo tenía consigo.
-Está bien…- Dijo el gordo, sin mostrar la impaciencia que sentía…
A la semana cayó el hombre, con la misma jardinera, y milagrosamente con el mismo caballo; y sin decir palabra le mostró la preciada pieza, enterita, bien presentada…El mecánico la acunó casi, la vio perfecta; se le había dado justo…
Pero con toda indiferencia sacó del bolsillo veinte pesos, y pretendió pagarle; pero el hombre puso cara de disgusto…, y frunciendo el cejo le dijo:
-No mi amigo, un trato es un trato; quedamos en veinticinco pesos…
-No; usted está equivocado, quedamos en veinte…
Y así discutieron, para sorpresa del criollo, que no esperaba que le salieran con eso. Que sí, que no…
El tampoco quería perder la operación.
De pronto tuvo la idea salvadora…
-Allí está el chico…- Se refería a mí, por supuesto. -El puede decir cuánto era...
El gordo me miró y ví su cara iluminada. Tenía el árbitro de su lado. El chivo cayó sólo en el lazo, el viejo no pensó en eso…
Pero vi la mirada del viejo. Parecía decirme que confiaba en mí. El no podía concebir que YO pudiera defraudarlo. El parecía saber que era un chico honesto, limpio…; pobre viejo…
Y yo no lo defraudé.
Miré la cara aniñada del gordo, no bajé la vista para nada…, y le dije:
-No, Don Raúl, eran veinticinco pesos…-
El mecánico, se aguantó las ganas de gritar, de zapatear…, y sacó del bolsillo lo que faltaba, y le dio al criollo su plata…
Sé que fue justo, pero todavía me asombra mi actitud de aquella tarde.
Creo que el primer impulso del gordo, habrá sido comerme crudo; luego, seguramente, no se sintió muy orgulloso delante de mí, por su intento. Hasta creo que terminó valorando la actitud del pequeño Quijote.



Epílogo:

Más de veinte años después, cuando comencé a pasar lo domingos en la balsa cruzando el río Paraná, para cubrir la gerencia del banco en Mercedes; me pareció verlo sentado, en cubierta, afuera de la sala de máquinas. Igual. Todo igual…Como si estuviera delante del mismo gordo, de la misma edad de aquellos tiempos
Titubeante, me acerco y sintiéndome descolocado, recordando su apellido, le pregunto:
-Perdón, pero Ud., ¿Podría ser de apellido Lorenzo…?
Levantó su mirada con dudas…
-Si. ¿Por…?
_Y tiene un hermano mayor…,¿De nombre Raúl?
Soltó su clásica risotada…
-¡JA, JA, JA…! ¡Yo soy Raúl!... - ¿Y vos?...
No lo podía creer, ¿Y los más de veinte años… dónde los había dejado?
Le dije quien era. Quiso saber de mi madre, de todos nosotros. Ambos nos reencontramos con un trozo de vida, aquel domingo de sol y de río: y muchas veces nos volvimos a sentar hablando, pero juro que nunca me animé a preguntarse por la Zuni, su pequeña y hermosa sobrina.



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4.5.2013 GMT

tobogán dela selva, pto ayacucho edo amazonas. Venezuela



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3.5.2013 GMT

Ian Welden Crónica Nórdica. Colaborador desde Noruega...

CRÓNICA NÓRDICA

En los últimos tiempos
del siniestro gobierno
del Ejército de la Dictadura Bancaria
del Norte & Co.
sucesos extraños
comenzaron a ocurrir
en el universo.
Señales misteriosas en los cielos nocturnos
descomunales letreros de neón en las estrellas
voces poderosas provenientes
de las atareadas galaxias
y objetos musicales luminosos y estridentes
no identificados
tocando la novena sinfonía de Beethoven.

Todo esto incitaba al pánico

al vicio y a la descompostura.

Temblaron también los cansados pilares

de las plácidas sociedades de bienestar
y en las otroras sonrientes y amables ciudades
reinaba el caos la violencia
y la traidora indiferencia.

Qué hacer Thor nuestro? Qué hacer?

era la pregunta cotidiana.

Pero hoy Thor ha contestado.


Las Valkirias

fuerte y hermosas guerreras rubias
fieles combatientes bárbaras
hijas de Odín,
secretario de Thor,
han salido alharacas y vehementes
desde sus misteriosos y obscuros bosques
invadiendo todo el territorio escandinavo.

y andan por aquí ahora

entre rascacielos y carreteras
en sus cabalgaduras magníficas
repartiendo Hidromiel a la población.

Traído directamente de Valhalla,

este producto relajante y euforizante
ha logrado tranquilizar hasta a las ratas
y los nórdicos se abrazan y besan nuevamente
así como lo hacían en las navidades.

Los enanos, expertos en metalurgia

han salido de sus cavernas ancestrales
para construir nuevas escuelas y hospitales
y reparar los milenarios puentes y caminos.

Los intrépidos y traviesos Elfos y Gnomos

han trepado desde sus tumbas y cementerios
para deshacerse de las toneladas de basura
acumuladas cual esculturas modernas y hediondas
en las esquinas de las bellas ciudades.

Y los Jotuns, seres gigantescos y monstruosos

pero sumamente sabios y dulces
han salido nadie sabe de donde
a administrar los servicios públicos
y a poner fin al EDB del NORTE &Co.

Ya no se ven ni se escuchan

los temerosos signos en los cielos
y los súbditos entregan mansamente a los Jotuns
sus armas y sus vicios.

Los nórdicos hemos regresado

a nuestras tiernas ocupaciones
tales como encender velas
amar a nuestros amores
y regalonear a los pequeños.

Y las Valquirias desaparecen

en sus oscuros bosques milenarios,
los Enanos vuelven a sus abrigadas cavernas,
los Elfos y Gnomos a sus fríos cementerios
y los Jotuns, dulces y poderosos como la Hidromiel
andan aún por aquí, lachos como gatos en celo,
de la mano de nuestras hijas.


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3.5.2013 GMT

ARTICULO DE OPINIÓN CRÍTICA LITERARIA...cOLABORADOR DE REVISTA VOCES. JOSEP STEVE RCO


El Anticuario de Toledo

Los autores del libro 'El Anticuario de Toledo', los ilicitanos Rafa Amorós y José Manuel López, dedican esta novela primera y principalmente a 'esos entrañables seres, que son la más imaginativa de nuestras creaciones: nuestros hijos'. No en vano este libro fue antes que todo, una idea surgida durante un acto de servicio patrullando (son policías municipales) dedicada a sus hijos: un cómic o historieta infantil de corte gracioso con un personaje tipo Tadeo Jones que sin embargo derivó y se metamorfoseó evolucionando hasta llegar a ser lo que ahora es, una novela seria y rigurosa, una novela interesante y de expectación con misterios a resolver sobre una base histórica y de leyenda y mitologías.

Ese cambio fue posible al percatarse de que la historieta daba para mucho y para algo más complejo y serio. Y pusieron la idea en manos de expertos que contribuyeron con sus consejos y asesoramiento a mejorarla tanto, tanto, que me atrevería a decir que hoy es tan buena como cualquiera de las novelas de Matilde Asensi, Pérez Reverte, Dan Brown o Ken Follet, prestigiosos y famosos autores que son ejemplos referentes a seguir en cuanto a similares temáticas dentro del género.

Los autores también dedican el libro y con agradecimiento, a sus familias y a sus amigos que les han asesorado, ayudado y aguantado esta 'enajenación mental transitoria' (como ellos autodenominan a su libro) y que es dedicarse a escribir: a Miguel Ángel Millán y Joaquín Juan Penalva por sus correcciones y consejos; a Mayte Vilaseca de Onda Cero y Cristina Martínez del diario Información, por ser los primeros periodistas que han dado a conocer esta obra incluso estando en estado embrionario; a esa simpática señora mayor del registro de la propiedad intelectual de Alicante, de la que desconocemos el nombre, por su simpatía y sus sinceros ánimos; al escritor Juan Eslava Galán por ser un ejemplo e inspiración, en el cual incluso se han basado creando un personaje en esta obra; al joven escritor José Ángel Antonio por sus brillantes apuntes; a Eva María Cores y José 'Morgan' por su aporte en la ejecución de la portada; a José Antonio Espinosa, José Antonio Zabala y otros muchos más por su valiosa ayuda brindada de modo desinteresado...; así que, por fin esta aventura ha sido posible, gracias a la ayuda y colaboración de estas personas.

Este libro, que es único y distinto a los demás, tiene semejanzas y coincidencias con otras obras. Digamos que parece una mezcla de 'El Código Da Vinci' con obras de Juan Eslava Galán y con el guión de la película 'En busca del arca perdida' de Indiana Jones (Steven Spielberg). El libro comienza en un crítico momento histórico: en la ciudad de Toledo durante el inicio de la guerra civil en julio de 1936, tras el alzamiento del 18 y la legendaria escena del Alcázar y Moscardó. De fondo planea el conocimiento acerca de la existencia de una reliquia. 'Toledo, esa enigmática ciudad de leyendas y de cuentos sobre fuerzas extrañas que pelean en su seno, sobre tesoros y reliquias, sobre espíritus, buscadores de conocimiento y misterios; es un lugar plagado de luminoso encanto en superficie y de oscuridad subterránea bajo su suelo. Puesto que bajo Toledo se esconde el otro Toledo, misterioso y oculto, plagado de cuevas, grutas y galerías que conducen y contienen la esencia de esos misterios, mitad leyenda, mitad realidad.'

La existencia de una cámara oculta subterránea bajo el suelo de Toledo guardando esa reliquia escondida durante 13 siglos y su hallazgo por un civil superviviente de un tiroteo con guardias civiles durante el episodio 'moscardiano', el traslado de la reliquia por la fuerzas nacionales al Alcázar, la orden gubernamental que Moscardó recibió instándole a devolver cierta pieza del patrimonio histórico nacional que obraba en su poder so pena de que de no hacerlo, el ejército del gobierno entraría a la fortaleza a recuperarlo; resultan aspectos claves para el posterior desarrollo de la novela. Junto al coronel Moscardó, velando para que a dicha reliquia no le pase nada, está el personaje del sacerdote, el padre Rodríguez, que ha de acompañar a los porteadores de la reliquia para salvarla de caer en manos enemigas traslándola de sitio.

La histórica escena de la llamada telefónica a Moscardó incitándole a rendir el Alcázar y las palabras con su hijo que seria fusilado al no entregar la fortaleza resulta muy bien reflejada aunque hay un pequeño error pues el grado de moscardó en ese momento era de coronel, (fue posteriormente cuando Franco le ascendió a general), un mínimo lapsus perdonable que no influye para nada en la calidad de la obra y en el desarrollo de la trama y lógicamente explicable ya que las actuales enciclopedias de Internet (Wikipedia por ejemplo) se quedan con el último grado concedido a Moscardó cronológicamente: el de general, a la hora de presentar su biografía. Digamos que toda esta escena es como un preámbulo, como una introducción para situar al lector, un inicio o embrión de la posterior trama. Si bien hay que decir que no es libro que trate, ni bien ni mal, ni de la guerra civil, ni del propio hecho del Alcázar, ni de la propia dictadura franquista de 40 años de vigencia. No es libro de Historia del Franquismo ni de la Memoria Histórica. Simplemente que la trama se inicia en un momento histórico concreto y ese fue el hecho militar en Toledo y ese fue el régimen que imperaba en aquel entonces. Si otro distinto hubiera sido el régimen de la época, igualmente se habría escrito la novela.

La trama empieza realmente en la actualidad, en 2010, en la misma Toledo pero setenta y tantos años después en una de las tantas tiendas de antigüedades que existen en Toledo, sobre todo en el casco viejo o centro histórico, tan cerca de los barrios judío y de los plateros. La tienda de Julio Ballesteros, un anticuario toledano. La descripción del lugar, muy acertada, con una fisonomía exterior delantera de la tienda de aspecto mudéjar compartida con la parte posterior de estilo modernista donde el anticuario tenía su vivienda. La misma casa era su tienda y su vivienda. El hallazgo de un autómata medieval...el 'Hombre de Palo', lleva a desvelar quien fue su autor: el italiano discípulo de Leonardo Da Vinci afincado en el Toledo imperial del siglo XVI llamado Giovanni Turriani, castellanizado como Juanelo Turriano; relojero, inventor, ingeniero de la corte del emperador Carlos V. Esto deriva en el descubrimiento de una reliquia de origen bíblico a la que se le atribuyó a la largo de la historia poderes sobrenaturales capaces de cambiar el mundo, de ver pasado, presente y futuro: La mesa de Salomón. La trama o acción de la novela alcanza su punto intenso cuando tanto el Vaticano como el propio Estado y una organización neonazi se disputan hacerse con la reliquia para sus intereses.

El personaje de Juanelo Turriano está intrínsecamente vinculado con el autómata de madera y con la reliquia. Una reliquia que llegó a Toledo y que fue escondida en esta ciudad permaneciendo oculta varios siglos y descubierta durante el suceso inicial de la novela: el hecho heroico del Alcázar. Una reliquia que el régimen instaurado por los sublevados del Alcázar o sea, la dictadura franquista, puso a salvo volviendo a esconderla con el control tan solo de unos custodios de su secreto y de sus poderes (cuyos personajes aparecen en la novela) hasta que en la actualidad y tras mas de 70 años escondida, el principal personaje de la obra, el anticuario Julio Ballesteros, la descubre viéndose inmerso en una vorágine de acción, misterios, intrigas, violencia, suspense, asesinatos, conspiraciones junto a su socio en la tienda de antigüedades y a otros colaboradores; siendo todos ellos, personajes claves en la trama y su desenlace final. Un final que no voy desvelar porque han de descubrirlo ustedes.

Reconozco que la novela, sin ser autobiográfica, evidentemente, en ella los autores tienen un porcentaje de sus perfiles en los personajes y estos a su vez tienen parte de los mismos autores, o al menos de las aficiones y de las pasiones de Rafa y José Manuel por la historia antigua, por los secretos de la humanidad y por los misterios de temas inquietantes como Templarios, Cabala, Alquimia, Esoterismo, Gnosticismo o conocimiento de lo oculto. El resultado final es una buena obra. Un libro de calidad con un estilo cuidado pero sencillo, natural, coloquial y actual sin caer en lo chabacano (incluso se permite algún taco propio del argot o trato entre colegas) para el narrador y los diálogos de los principales personajes de la actualidad.

Sin embargo, la parte histórica-documental sobre transcripciones literales y traducciones de textos antiguos en latín u otras lenguas es muy acertada, fidedigna y las explicaciones aunque parezcan de relleno en la novela, no lo son. Parecerán un rollo pesado. Pero no lo son. Es imprescindible y necesaria esa parte histórica-documental para el desarrollo de toda la trama porque describe el origen y la naturaleza de los misterios que encierra la novela y que los personajes tendrán que descifrar cuales códigos en clave para llegar al final de la cuestión: hallar la reliquia poderosa por la que pelean y hasta matan todas las partes implicadas: Estado, Vaticano, Neonazismo. Se nota pues, que sin ser historiadores profesionales ni especialistas, los autores han bebido mucho de múltiples diversas fuentes históricas y que se han documentado concienzudamente. La parte histórica - documental es muy acertada. El libro está genial. Bien hecho. Bien iniciado, bien desarrollado y con un final en... (permítanme los puntos suspensivos aquí) que no voy a decir si es bueno o malo o si termina bien o mal pero que nos deja con ganas de más. Y esta sensación de querer más que yo he sentido, que seguramente sentirán quienes lean la novela, es lo que hace que la obra sea buenísima.

Es cierto que, si bien la mayor parte del mérito es de los autores, también hay una mínima parte de éxito consecuencia de los asesores, consejeros, colaboradores y ayudantes que han tenido durante la creación y escritura de la novela. La idea como base, que los autores plasmaron inicialmente en su primer manuscrito original, es básicamente lo que luego se ha editado, aunque ellos tuvieron que reescribirla de nuevo experimentando así una posterior mejora que acabó puliendo la obra hasta llegar a culminar en lo que hoy ven ustedes, este libro. La correción ortográfica por especialistas ha rayado en la quasi perfección. Y todo ello, ya lo han agradecido con creces los autores.

Los autores no pregonan ni alardean de escritores, es más, saben que son noveles e iniciados en la literatura y que les queda mucho por perfeccionar, mejorar y aprender y en ello están porque escribir 'El Anticuario de Toledo les ha causado un síndrome, una enfermedad, un gusanillo, el 'mono', que solo se mata escribiendo...y a ser posible, publicando. Es el virus de la literatura que a todo el que empieza le contagia. De hecho ya están escribiendo su segunda novela por separado aunque también proyectan una segunda obra conjuntamente del estilo de 'El Anticuario de Toledo' pero con otro misterio, otro lugar, otra reliquia. Así que, Rafa, Jose Manuel: esperamos ansiosos vuestras próximas obras y os deseamos suerte dándoos ánimo. Bienvenidos a la Literatura, pues.

Compren el libro y disfruten. La novela ha sido publicada por la Editorial GRUP LOBHER de Barcelona. Pídanlo en su librería habitual, y si no lo tiene, encárguelo y pronto lo tendrá en sus manos y podrá comprobar que todo cuanto aqui se dice es cierto. Seguro que como a mi, le gustará, tanto, como seguramente le habrá gustado el libro 'El Manuscrito de Avicena' del joven periodista y escritor ceutí Ezequiel Teodoro (de quien fui compañero en los periódicos ceutíes) , otro ejemplo de buen libro interesante y de genial autor que está triunfando con esta novela firmando numerosos ejemplares. Aprovecho la ocasión para felicitar a este inquieto autor 'caballa', Ezequiel Teodoro, por su reciente éxito al tiempo que le deseo próximas venturas.

Así pues, el libro 'El Anticuario de Toledo' te va introduciendo, te engancha, te hace sufrir, te hace pedir más... yo quise más y ustedes querrán más...pero...y...no, no, mejor descúbranlo ustedes. Pasen y vean.

Por JOSEP ESTEVE RICO SOGORB

Escritor, poeta, blogger, columnista


(Ex redactor y columnista en: ' El Periódico' y 'El Faro de Ceuta'; 'Area Campo Gibraltar' ; 'Perfil de la Dama' y 'Noticias Elche' ; y 'Valéncia Hui'; entre otros

( Elche, Alicante, Comunidad Valenciana, España) DNI.- 21994134 Q CALLE ESPRONCEDA 70 03204 ELCHE (Alicante)

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