Revista Literaria Periódico Cultural

Julio, 2010

27.7.2010 GMT

Para Dario Alejandro y Pierín, Paul y Cristian, Patricia y Tiamin. Los nietos/ Los Sombreros del T

 polichinelas, juguete, juguetes, títeres

LOS SOMBREROS CONOS DEL TITERE ARLEQUIN

LLAMADO TINTON

La marioneta después de un día, y agotado de tanto trabajo y brincos, donde los niños y el manejador lo hizo trabajar de más, se metió en el closet, y arguyendo mucho cansancio dio la orden expresa que nadie lo despertara para así poder tener un descanso reparador…

Pero el closet estaba lleno de sombreros tipo conos, había rojos amarillos marrones negros y azules. La marioneta los saco a todos del mismo antes de meterse ella con sus hilos y palos a descasar.

La bolsa que guarda el polvo de volar de la bruja Amarilis, estaba mal cerrado y en cuanto la marioneta que se llamaba tintín por cierto, arrojo fuera a todos sus sombreros la bolsa de polvo de volar de la bruja Amarilis salio con todo y en un santiamén, todo fue untado con el polvo invisible…

Vieras ese pandemonium, era hasta cómico, las almohadas que estaban en la cama arregladitas ahora flotaban en el aire parecían dos sacos llenos de plumas que esperaban llenarse aún más. Los lápices, los globos, las pinturas, las chancletas y zapatos, las pelucas y lentes, todo flotaba y se movía como los astronautas cuando están sin gravedad. Todos los sombreros en forma de cono bailaban de alegría al verse llenos de vida y movimiento, que les había dado el polvo de volar de la bruja Amarilis.

Se fueron a viajar saliendo todos por la ventana que permanecía abierta para dejar entrar la brisa del atardecer que refrescaba el calor del verano.

Viajaron por las calles y fueron a un parque a revolotear y montarse en todos los aparatos, donde los niños solían divertirse en el día.

–Huele aún a niños, –comenta el cono rojo, que parecía llevar el mando. –Sí contestan todos en coro.

–Vamos hacer un concurso, cada uno de nosotros exhibirá su color para saber quien, será el que llevará el control, el orden y el mando, antes que nos volvamos unos irresponsables yéndonos cada uno por su lado y perdernos en esta urbe que no conocemos.

Todos al unísono quedaron en acuerdo para hacer esa competencia, para así, saber definitivamente, quién quedará jefe del grupo.

Se montaron en los toboganes, en las ruedas, en los subibajas, y en vaivén del columpio, se divertían de lo lindo hasta que cono rojo –así lo llamaremos ahora –, pidió orden, para organizar el concurso.

La bruja Amarilis, llegó a la habitación en donde estaba durmiendo arlequín la marioneta y logró ver cuando los conos salían volando por la ventana…

Se llenó de asombro y de rabia al ver todas sus cosas regadas, la escoba bailoteaba y barría el techo, los mismos sombreros de ella estaban bailoteando en la habitación dando vueltas en el aire, junto con los globos y todas las cosas que había allí. Sus sombreros no siguieron a los otros, evitando la rabia de la bruja, evitando la reprimenda.

Ella pensó rápidamente en su acto, le tocaba en esos momentos salir al escenario y no tardaría el ayudante del director en ir a buscarla.

Dijo unas palabras en un idioma raro, diferente y en un santiamén, todo se vino abajo, se acabo el alboroto que había en la habitación.

La marioneta arlequín dormía como un tronco, nada lo despertaría-entre nos- además de cansado como dije antes, se tomó unas cuantas copitas y eso le mantendría alejado la lucidez por largo rato.

– ¡A ver! –Dijo cono rojo, – ¡Vamos a ver! ¡Empecemos! ¡Tú, cono azul, explique por qué usted debe ser el líder!

–Yo, puedo ser el líder de este grupo porque soy azul, es el color del cielo y del mar, es el color de los niños varones y es un color alegre que seguro gusta a más de la mitas de los terrestres.

– Azul, azul; mira azul, vuela un poco anda al cielo, vuela otro tanto dirígete al mar…

El cono azul hizo todo esto y nadie lo vio, voló al mar trajo espuma de cristal, la que se forma en el momento de romper una ola, fue al cielo voló lejos, se deslizó entres nubes y trajo un pedacito de nube, una blanca mota que parecía el conejo que sacaba el mago del sombrero.

Pero hubo un problema con cono azul, además de hacer todo con esmerado esfuerzo no se logró ver. Fue invisible, ninguno vio cuando el hizo todas esas maniobras, simplemente desaparecía, se volvía invisible en cuanto su color se mezclaba con su mismo tono.

–Por lo tanto, –hablaba cono rojo en tono despectivo –el resultado de tu presentación, ha sido negativa, ya que ninguno de nosotros ha podido ver lo que has hecho, quedas eliminado de la contienda ahora solo eres un sombrero más… Ahora le toca al verde.

– ¡Tú, verde, verde, te toca a ti!, verde, verde, verde.

La bruja Amarilis fue un éxito en el escenario, el dueño estaba asustado porque no sabía lo que podría devenir en esta situación había contratado a la bruja casi a regañadientes, a petición de favores de amigos y conocidos que abogaban por ella. Pero se dio por satisfecho en cuanto vio la actuación.

Ella dio un vuelco a los actos de magia, entró acompañada de una escoba toda desvencijada, miró al público y en un santiamén los tenía a todos hechizados, voló, se cambio de color de piel, de azul a morado, de morado a verde, de verde al color normal y al final de un rubor rojizo que enternecía a los presentes. Trajo con ella a cinco animales, los convirtió en enanos, los convirtió de nuevo tres en ratones uno en pato y el otro en tortuga, hizo malabares con ellos, los metió en un saco y los hizo desaparecer. Éste fue el punto culminante de su actuación, después de unas palabras ininteligibles, los cinco enanos aparecieron en primera fila aplaudiendo. Era un acto apoteósico, sublime, las personas gritaban hilarantes, y para terminar ella monto en la escoba y detrás de ella una estela de polvo la siguió.

Los aplausos y las hurras de los espectadores la hicieron regresar, y ella lo hizo apareciendo lentamente montada de lado en su escoba que le daba un aspecto de sublime altivez…

El cono verde se las ingenió en hacer su papel; hizo maromas, surco los cielos, fue al mar, pero en cuanto entró al bosque, desapareció en el verde follaje. Ese había sido su error, así que también fue eliminado.

Igual sucedió con el marrón, con el negro; que dio por entrar en la oscuridad, y al final el amarillo que se atravesó con la luz solar que impedía ver su color…

Todos uno a uno fueron perdiendo en la lid ya no quedaba sino el rojo, el líder nato de los sombreros conos del títere arlequín.

– Yo soy el color, –habla con soberbia –Yo soy quien les enseñará a ustedes, como es el comportamiento de la luz y del color en la física. No se han fijado qué conos y triángulos colocan de aviso en las carreteras, son rojos. ¡Rojos! El color de precaución el que indica un peligro inmediato, es este, –se señala a si mismo.

Hubo aplausos y alguna que otra mirada de soslayo que indicaba algo de no muy agrado, pero aún así todos aplaudieron y se regresaron al cuarto donde la marioneta arlequín aún dormía, pero ya faltaba poco para que él despertara para su número teatral.

Todos los sombreros conos se metieron al closet, ya sabían de antemano que a ninguno de ellos los iban a utilizar, solo quedó el soberbio sombrero cono rojo, guindado en la sombrerera al lado de la peinadora donde estaba el espejo que reflejaba su triunfo y su gran sonrisa.

El Títere arlequín despertó apurado, vio al sombrero cono rojo, lo tomó en su mano, le dio un apretón y lo guardo en una gaveta en el closet que estaba forrada de fieltro rojo, allí, desapareció el orgulloso sombrero cono rojo se consustanció con su color.

Entonces abrió otra gaveta y saco a un viejo zorro, otro sombrero cono de parches de colores, allí estaban representados todos los colores del mundo, era un viejo sombrero de cono que mostraba el azul, el verde, el marrón, el negro, el amarillo, todos estaban allí, y el títere marioneta arlequín, se fue muy orondo, contento y silbando a trabajar.

Rubén Patrizi



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22.7.2010 GMT

Serie de los nuestros Gaspar Valera Artesano del Alambre

En Sabana Grande... Caracas Venezuela, otro artista en la calle, esculpe diminutas figuras en su diaria cotidaniedad, las bicicletas que remontan caminos imaginarios, los barcos que navegan por ignotos mares del subconciente y mil figuras que brotan de las manos mágicas de Gaspar Valera un artesano del alambre des de hace 18 años...

Gaspar Valera.

Trabajos en >Alambre dulce<

Escultor del alambre



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21.7.2010 GMT

Dinamarca Ian Welden Poemas

LA TORRE

La torre que crece a mi alrededor

me mantiene distante a la luna y el sol.

Me protege de mis sueños

y me enriquece

con las virtudes de la piedra.

Las pantallas

que reemplazan mis ventanas

me dan la información necesaria.

Las cuatro estaciones son substitutos inútiles

de mi amada isla

en el mar de las sombras.

Te gustaría entrar?

Te invito a entrar...

Te gustaría pasar y ser como yo?

Esta torre trepa y crece

cual criatura nocturna.

Satisface nuestras almas con espejismos

a condición de que nos rindamos sin condiciones.

Estos cables hurgan cuerpos desprevenidos

en busca de nuestra capacidad

para ser esclavos.

Y conectan nuestra voluntad

a las fuentes oficiales

haciéndonos decir

lo que no queremos decir

Sabes lo que esto significa?

Sabes lo que esto quiere decir?

Sabes que ya has aceptado mi invitación?

LOS MILAGROS DE UN DÍA

Para Sidsel

Siento tu aroma

bailando entre mis cardenales

en la ventana inmensa

y me haces entender

que no eres una mariposa

a pesar de todo

sino un alma.

Te sientas a comer un durazno

en silencio

y en la televisión bailarinas profesionales

penosamente intentan imitar

tus tenues movimientos distraídos

Estás en la plaza

me dices por sms

que llegarás a las siete

y te imagino ahí de pié

sola

sonriendo

ya no como una mariposita

sino como una mujer.

Llegas a las nueve

y me miras

para constatar que llegaste atrasada

y te sumerges en tus mensajes virtuales

mientras yo me duermo en paz

LOS MACHOS


Vengo de la pega
colgado de un gancho.
Todos mis compadres
colgados de un gancho
y el bus nos escupe
al llegar al paradero Trece
paradero negro y hediondo.


Caminamos eternos caminos
hacia la población.
Chao compadrito nos dispersamos.


Sigo solo
la policía me observa
y no hay luces en este sendero
mi instinto me conduce.


Huelo.
Escucho.
Tropiezo, caigo, desmayo
y pierdo el escaso conocimiento
que alguna vez casi poseí.


Pero
pienso

luego soy
y despierto
y encuentro oliendo
cual perro guardián
mi territorio.


Ahí están
mi hembra
mis mujercitas y mis hombrecitos.


Traigo apio húmedo aún
y papas recién desenterradas.
Hacemos maravillas en la olla
y después de comer
nos acostamos todos juntos
a mirar las galaxias fugaces.



TE PUEDO ALCANZAR

Para Helene

Transparente como una dulce brisa

donde estabas no te podía tocar

Y con tu bicicleta amiga

cruzabas calles desconocidas para mi

por las que jamás podía caminar.

Te perdí una vez

por mi culpa por mi culpa

por mi gravísima culpa

y me buscabas a gritos

y yo no podía escuchar.

Tu adolescencia llego tempranísima

y yo no lo podía creer

porque estaba embrujado

por la muerte.

Días mejores amanecieron

y pude ver tu rostro tranquilo

tus ojos mansos, y tus manos olorosas

a pan y hierbas

y desperté para ti, por ti.

Me rescataste

tú mi más hermoso milagro

y pude abrazarte y besarte

como quien sujeta firme

a un joven árbol en flor.

Aún eres transparente

como una dulce brisa

y sigues cruzando

calles desconocidas

pero adonde vas

ahora yo también puedo ir.

TECHOS

Como quisiera tener un techo.

Suavecito.

Y un jardín

dónde no se aproximen las locomotoras.

Un techo y un jardín

con flores.

Y una mujer.

Una mujer

que se parezca al techo suave

y al jardín floreado.

Yo la cuidaría

te lo prometo.

Como quisiera tener raíces,

raíces húmedas y poderosas

y venados mordisqueándolas

y bebiendo de su leche.

Y huemules mansos y silenciosos

y cóndores y copihues y todos eso..

Te prometo que los cuidaría.



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21.7.2010 GMT

Chile Maritza Álvarez Poemas

Las nubes, tus ojos, la lluvia

Te retuve en el momento preciso
ese que hay, por ejemplo,
en la espera de la lluvia anunciada
cuando por un instante el aire deja de existir
al retener la bocanada, pulmones que se expanden
henchidos
distintos
Oh! espectador deslumbrado
asomas con un tinte rosa obscuro
que las nubes y el movimiento de ellas
dejan en tus ojos cautivos
El viento te limpia y deja gravitando
leve, transitando lo intransitable
mientras yo te imprento mi sello
y la lluvia cae por fin, enloquecida

El pago

Tendré que “pagar”

Por tu abrazo dilatado

Por tus sedantes caricias

Por el milagro de unos ojos humedecidos

Por tu piel sobre la mía

Para que el mundo no me juzgue

Tendré que “pagar”

Para entronarme sobre ti

Para dibujarte de mil maneras

Por mis besos desvergonzados

Que completo te van a conocer

Tendré que “pagar”

NOSTALGIAS

Hace rato que no vienes, amor

y te espero.

¿Te acuerdas cómo eran esas tardes encerrados?

Yo llovía de ti mis profundidades

que te acercaban desesperando.

Te gustaba ver mi rostro

entre luces tenues, encendido.

Tú, el explorador aventurero,

ingeniero que no agotaba energías

ni estrategias, calculando

ejecutando…

Hace tiempo que no sufres, amado mío,

el único sufrimiento que se espera.

Pasos tristes allá afuera

arrastraban sus sombras enmohecidas,

y yo en cambio, de tus amores gritando.

Orador pasional

llamabas, audible, por su nombre de pila

a todo lo nombrable en un papel,

ahora, inconfesable oratoria.

¿Te acuerdas cómo éramos?...

¿Te acuerdas, mi amor?

Hace tiempo.

Hace tiempo, amor mío.



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